Fragmentos de una lectora
I: Nieve
Afuera hace menos 30. ¿Quién puede acostumbrarse a vivir en un invierno tan terrible? Ya sé, ¡Mi marido! Creo que él es el único capaz de vivir con este miserable frio. A veces lo veo y me dan ganas de arrojarle los platos en la cara. A veces me dan ganas de quemarle todos sus escritos, todos sus libros. He pensado en destruirle su bendita Laptop y ver si el invierno, sin ninguno de esos contubernios, ahora le resulta un momento encantador. Siento que ella es más importante, que me ha separado, que ha destruido mi matrimonio, me dejó sin hijos, me roba todo lo que es mío, ¡a mi hombre, a mi hombre, a mi hombre! ¿Nikita porqué callaste? ¿Será que Dios me tiene deparado este calvario? Y a ti, Dios, también te debo una treintena de páginas de preguntas. Te alabo todos los días, ayuno, te rezo, te imploro, atiendo al hombre, cumplo en la casa, soy humilde, cumplo con el diezmo. Hago todo para complacerte, y por qué no me complaces un poco ¿Sólo un poco? ¿Qué te cuesta borrar La Frontera con un diluvio de nieve? ¿Qué te cuesta?